
En esta semana se discute en el Senado las iniciativas de ley sobre el tema de Petroleos Mexicanos, presentadas por los diferentes partidos políticos y la del Presidente Felipe Calderón.
Muchos consideran que las propuestas del Presidente y del PAN no pasaran, sobre todo porque se “identifica”, aunque no sea, como una privatización a la paraestatal, según especialistas. Sin embargo creo que la importancia no solo de Felipe, sino del cuerpo petrolero que lo apoya, es que la iniciativa va, sea como sea pero va.
El PRI supo vender cara la victoria de Felipe: pasa pero con nuestro sello y firma. Probablemente la presentada por el partido tricolor tenga un aire calderonista, visualizando que el objetivo sería una reforma energética.
Si tomamos en consideración las propuestas, el dictamen contendrá específicamente la eliminación del fantasma “privatizador”; probablemente se cancelen las construcciones de refinerías con dinero privado, abra algo acerca de los contratos de riesgo y si todo apunta a una buena definición, las empresas nacionales podrán explorar yacimientos con el consentimiento del Estado, a cambio de la rectoría intacta que mantiene sobre los hidrocarburos.
En medio de la incertidumbre que vive el país en el tema de seguridad y ahora, en el impacto económico, muchos pensaban la postergación del dictamen de comisiones unidas. Pero ni PEMEX ni México, se merecen una limitación al progreso.
Esto apenas es el inicio de un gran proceso legislativo: foros, ponencias, debates, libros, reportes, estados financieros, comparecencias… en fin. Ahora corresponde que la cámara revisora dé el visto bueno que en la de origen, apenas se dará.
Todo bajo la premisa de que el PRD no tenga ni siquiera la oportunidad de demostrar un “albazo” como Andrés Manuel lo ha querido señalar. Al parecer el PRI tendrá la fortuna de salvar la iniciativa calderonista a su modo y el PAN, tendrá que defender una derrota con sabor a gloria.
Comentarios