
En el ultimo trimestre del año en curso, Pemex ha vivido bajo la lupa constantemente; los accidentes acontecidos en Campeche han sacado a la luz publica lo que para muchos, es crónica de una muerte anunciada
El incendio ocurrido en la plataforma petrolera Kab 101; las explosiones en ductos de Veracruz; el gancho al higado provocado por el EPR; la muerte de Trabajadores en las plataformas petroleras ya empieza a traer repercusiones nacionales e internaciones; baja en reservas petroleras, alza de precios, el daño a la fauna marina, el impacto en el sector pesquero, y todo lo que llevá la acción política.
Los Diputados están muy en el papel de defender y esclarecer los accidentes de Pemex, pero señores, ¡El problema ya esta aqui! Pemex, esta muriendo y a gritos, pide auxilio, se refleja la vulnerabilidad del mismo, que hasta la madre naturaleza, nos ha advertido y que lo más preocupante es que de seguir, nuestras reservas no llegarán ni a un lustro. El problema es que las finanzas de Pemex ya no resisten. Su deuda se duplicó en el sexenio foxista al pasar de 294 mil a 614 mil millones de dólares.
Este panorama de desastre es el ideal para los legisladores para permitir que Petroleos Mexicanos se abra a la inversión privada nacional y extranjera. En base puede tener razón esta postura, pues implicaría un nuevo esquema de Impuestos y Desarrollo que el país necesita.
Pero también se requiere sanear a Pemex fiscal, social, y políticamente, donde su actuación como eje "primordial" y "estratégico" para el país se conduzca como una empresa pública responsable, moderna, eficiente, competitiva e inovadora.
Es necesario que el Estado busqué recursos de otra naturaleza y especie; ajustarse de acuerdo a sus necesidades y no dejar que una empresa mexicana, donde su crecimiento es prioritario y estratégico para alcanzar un desarrollo sustentable así expuesto por nuestra constitución política sea la "caja chica" de México, donde es exprimida hasta más no poder, es increible que de 1 peso por lo menos 50 centavos lo ingrese la paraestatal.
Se deben obtener mejores condiciones de financiamiento para exploración, producción y compra de nuevas tecnologías. Pero sobre todo hay que arrancar de raíz la corrupción que vive no solo Petroleos Mexicanos, sino el Estado y sus Instituciones.
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