En cuestión de días, los Transportistas Unidos del Distrito Federal, subieron como pasaje a una bomba lista para bajarse el día lunes: o aumentan la tarifa o no hay servicio. Para nosotros que andamos de pisa y corre en la ciudad de México, seria un caos parar el transporte capitalino, sobre todo porque cerca de 22 mil unidades quedarían fuera de circulación para ejercer presión y así, cumplir sus caprichos antes las autoridades.
Ahora será hasta el mes de Marzo, cuando de verdad se tenga una nueva formula de estructurar las tarifas sobre el cobro a usuario. Pero ¿Estarán dispuestos a cambiar el servicio y brindar un transporte de calidad? ¿Buscaran la capacitación y ser conductores eficientes en el manejo del transporte público?
Los funcionarios refirieron que la administración capitalina se comprometió a establecer un nuevo régimen tarifario, mientras que los concesionarios tendrán que cumplir con la sustitución del parque vehicular, operar en rutas autorizadas con paradas fijas, poner en marcha nuevos sistemas de recaudación, participar en el reordenamiento integral de transporte público y capacitarse.
Pero créanme que no es solamente necesario un ajuste de precios, porque de verdad, y siendo consientes, se necesita, sobre todo por el alza de la gasolina y los accesorios automovilísticos; pero lo que en verdad se requiere ante esta situación, es una reestructuración profunda en la movilidad de los capitalinos y buscar una planeación estratégica con el fin de estandarizar los niveles de calidad, de movilidad, de obras viales, y de transporte principalmente.
Hacer ramales sin vicios políticos, como ocurre en Indios Verdes, Observatorio, Pantitlán y San Angel principalmente; complementar mas transporte público con aprobación de las instituciones u órganos competentes y pedir la consulta del Legislativo para desarrollar programas que apoyen a la sociedad, son parte fundamental para operar de acuerdo a las exigencias de la sociedad capitalina, que busca ante todo la calidad del servicio transportista.
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